Parapente, el mundo visto desde arriba
Parece lleno de adrenalina. Lo está. Parece peligroso. Lo es. Parece fascinante. No podría serlo más. Una practica deportiva que aunque no se ha expandido en el país como debiera, sí ha conquistado a quienes lo hemos probado
El ascenso hacia la cima de algún cerro, con la mochila lista y el parapente guardado ya nos produce los nervios de enfrentar a las fuerzas de la naturaleza. El viento, siempre incierto será el obstáculo a vencer, o el aliado a conquistar.
La meta de este deporte parece simple, salir, volar y aterrizar. Sin embargo, y como en cualquier otra práctica, nos topamos con diferentes niveles de profesionalismo hasta llegar a las grandes competencias mundiales en las que los valientes concursantes sobrevuelan a más de 4,000 metros de altura.
Para darnos una idea de lo que se trata este deporte, Nextel nos invitó a realizar un salto de prueba sobre el lago de Valle de Bravo en el Estado de México. Durante el camino la explicación del deporte parecía concisa, sin embargo cuando los especialistas empezaron a hablar sobre, las altas velocidades del viento, el peligro de atravesar una nube y chocar contra otro competidor, ya no parecía tan simple.
Parecido al paracaidismo, el parapente cuenta con otras reglas a seguir. Para empezar es importante saber que hay diferentes competencias del mismo deporte.
Por un lado tenemos las acrobáticas en las que los contendientes buscan efectuar el mayor número de ejecuciones en el aire y un jurado en tierra califica las volteretas, ascensos, bajadas de alta velocidad e incluso figuras realizadas en equipo.
Por otro está la forma más emocionante que es el rally. En esta modalidad los competidores tienen un punto de partida y una serie de puntos señalados con grandes distancias que deben recorrer sin nunca volver a tierra recuperando velocidad, orientación y altura únicamente con la ayuda del viento en el menor tiempo posible.
Tras tomar un breve curso para saltar en tandem con un instructor especialista, nos enfrentamos a la subida y ahí encontramos algunos de los puntos de seguridad que deben revisarse antes de saltar al vacío desde la plataforma que se encuentra a 400 metros de altura.
Lo primero es verificar el buen estado de al vela pues al ser de nylon, una desgarradura podría no ser grave pero podría convertirse en un accidente mortal. En seguida el paso más importante es revisar que ninguno de los miles de hilos que componen el sistema de cuerdas de navegación esté roto, enredado o en mal estado.
Por supuesto el tercer y más importante paso es revisar el buen estado del paracaídas de emergencia pues aún sobrevolando sobre una laguna, la caída podría resultar fatal.
Hecho todo esto, es hora de revisar que las condiciones climáticas sean propicias. Que haya un viento de al menos 24 kilómetros por hora para que el parapente pueda inflarse y tener un soporte suficiente y menor a 50 kilómetros por hora. Además, es importante asegurarse de que no hay posibilidades de lluvia pues en un caso así, o solo existe el riesgo de un rayo sino que además el parapente perdería su vuelo y caeríamos inmediatamente.
EQUIPO BÁSICO
Parapente: es el nombre de la vela
Arnés: existe para ir “de pie” o sentado
Variómetro: mide altura, humedad, viento….
Casco: en caso de colisión
Radio: es importante mantener la comunicación por seguridad
GPS: en caso de nube se pierde mucha visibilidad
¿Dónde?
Uno de los mejores lugares para emprender esta aventura es en Valle de Bravo, Estado de México. Ahí se encuentra una de las escuelas de parapente con más timpoe en nuestro país y donde se han formado algunos de los mejores ocmeptidores a nivel mundial. Alas del Hombre, su nombre lo dice todo.
Visita: www.alas.com.mx

