Rousey pasó la prueba
Liz Carmouche fue la rival más dura para la campeona invicta de la UFC, pero Ronda finalmente dejó atrás la presión de la pelea más grande de su carrera
ANAHEIM, Estados Unidos (Domingo 24 de febrero).- Fue una noche diferente para la UFC, la empresa que prometió nunca tener peleas de mujeres cambió de opinión y se encontró con una gran sorpresa.
La primera pelea femenil, contienda por el título gallo consiguió atraer más medios de todo el mundo que cualquiera de sus otras funciones y dentro de la arena del Honda Center, el ambiente fue tan espectacular como el de los pagos por evento varoniles.
Ronda Rousey defendió exitosamente el título que ostentaba por decreto, pero Liz Carmouche mostró corazón y un plan para vencerla desde el primer segundo de combate.
Se quedó cerca, estuvo a unos segundos de lograr la rendición de la dueña del cetro pero terminó perdiendo con una palanca al brazo, de la forma en la que Rousey ha ganado todos sus combates como profesionales. Todos en el primer round.
La preparación para la pelea terminó, las decenas de entrevistas y distracciones durante el entrenamiento quedaron atrás por el momento, “las cosas están comenzando a sentirse normales, tal vez mañana que pueda sentarme a solas en un cuarto a pensar y termine de digerirlo, empiece a ver lo que viene hacia delante pero por ahora estoy muy cansada para pensar en celebrar”, aseguró Ronda, después de ganar su primera pelea en UFC.
A pesar de haberse coronado en Strikeforce hace un año, nunca pensó que sería tal la atención sobre ella o su historia, “creo que voy a pasar toda la semana aislada, no voy a hablar con nadie de mí misma y nadie va a hablar de mí en la casa, quiero pasar una semana completamente lejos de esto”.
El enfrentamiento levantó dudas, muchos escépticos y críticos que pensaron que este solo sería un truco para traer más dinero a la UFC: “por lo que pude escuchar, la gente estaba muy emocionada, así que no se que tengan que decir los críticos, ellos van a criticar siempre, por eso les llaman críticos, es mi forma de darles la cara con toda esa gente que la paso bien”, respondió.
Carmouche, a pesar de la derrota salió con una sonrisa, se mostró satisfecha con la pelea que ofreció y con su espíritu de Marine dijo estar arrepentida de haberse rendido, “no se si alguien sabe lo que es que te hagan la palanca al brazo pero yo traté de aguantar, de haber sentido que el round se acababa hubiera dejado que lo rompiera con tal de poder ir al segundo”.
También para ella se acabó la concentración y antes de pensar en como gastar sus ganancias tiene una misión, “comprar comida, la semana pasada fue mi cumpleaños y fuimos a cenar carne, todos comieron pero yo estaba en régimen, no pude probar mi propio pastel”.
La segunda pelea de mujeres en UFC será el 13 de abril en Las Vegas y muy probablemente conoceremos ese día a la siguiente retadora de Rousey; Miesha Tate ya la enfrentó en Strikeforce y quiere verse las caras con ella de nuevo.
“Creo que si venzo a Cat Zingano tengo todo para retar a Ronda, tuve una buena pelea con ella, vengo en una buena racha y hoy quedaron claras las debilidades de Rousey, es la segunda pelea en la que está cerca de perder y estoy tomando notas de eso”, dijo Tate a La Afición.
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