Raúl Alcala pudo usar EPO, pero no lo hizo

El ex ciclista mexicano dijo que desde su época el uso de sustancias prohibidas se convirtió en un ayuda, pero él dijo "no" y prefirió irse

CIUDAD DE MÉXICO (Miércoles 30 de enero) .- El regiomontano Raúl Alcalá, el primer mexicano en competir en el Tour de Francia, explicó que desde su época como competidor el EPO ya marcaba una diferencia entre los ciclistas de punta y el resto. Agregó que aunque tuvo la oportunidad de doparse, preirió no hacerlo, y por ello su retiro en 1994, al no poder competir contra los químicos.

¿Viste algo que te pareciera sospechoso? ¿Escuchaste algo? ¿Ya se hablaba de dopaje en el caso de Lance en esa época?

Mira, voy a contar una historia y eso creo que el mundo entero no lo sabe o creo que el mundo del ciclismo no lo sabe. En mi carrera de ciclista, adelanté mi retiro, porque me pasó una cosa muy difícil en esos momentos cuando estaba como ciclista profesional. En los 90’s — 1990, 1991, 1992—, estaba perfectamente, era un corredor de buen nivel, tenía los primeros lugares y después, en el 93, resulta que ya no podía ir más fuerte o más rápido que los demás. Te lo digo honestamente, yo fui con el doctor Michele Ferrari — ya desesperado— porque ahí nadie te obliga a que te dopes. Erróneamente lo que dijo Lance Armstrong, que a él lo obligaba la gente a doparse, no es cierto. A nadie obligan en este mundo del ciclismo.

¿Decías que a principios de los 90 empezabas a sentirte en desventaja porque otros corredores estaban usando sustancias prohibidas?

Sí, había, no todos. Había un grupito de los cuales yo sabía que andaban en ese nivel. Que eran unos dos puntitos más arriba que yo y eso hacía la diferencia para que yo pudiera ganar. Aunque me preparara muy bien, aunque tuviera las mejores bicicletas, el mejor material, el mejor equipo, pues ya no iba con ese extra. Yo me desespero y llego con Ferrari. Y en son de burla me acerco con él y le digo ‘yo quiero un motor Ferrari’. Quiero llegar con motor Ferrari porque yo traigo ahora como el de un vocho y yo ya no puedo.

¿Te sentías muy presionado?

Yo mismo sí. Pero al Final de todo esto me doy cuenta de que no todo era el simplemente ganar. Tal vez no pude ganar un Tour de Francia, pero me fui con la idea de que lo hice conmigo mismo. Nunca me engañé, esa ambición me llevó a quererme dopar, porque en realidad lo quise hacer, pero me dio tanto miedo que no llegué a esos límites.

¿Cómo te enteras y cómo decides acercarte? Sabiendo que te iba a ofrecer una sustancia prohibida, ¿tenías conciencia de ello?

Es un doctor, una gente científica que sabe qué sustancias te puede dar para que logres con tu rendimiento y tus óptimas condiciones. Cuando llego con él, me comenzó a recetar de inmediato, pero no me decía que era. Dudé en ese momento. Lo primero que me dijo es que él llevaba gente
que tiene el talento y las posibilidades de ganar, porque el requería 10 por ciento de mi salario como sueldo para él. Con eso me quedó un poco de inseguridad, al ver que me recetaba las unidades, pero nunca me dijo qué era. En ese momento tuve el temor, el miedo.

¿Los atletas no lo sabían bien a bien?

El mundo adentro sí tenía conocimientos. No nos vamos a hacer tontos. Creo que el conocimiento era muy grande, pero creo que nada más lo hacía la persona que tenía presión el mismo o que lo podía pagar. Era muy caro. El equipo no te lo paga.

Tú le pediste al doctor Ferrari que te dijera qué te iba a administrar. ¿Qué te dijo?

El no me quiso decir cuál era la sustancia. A mí me entraron las dudas, le dije ‘ni siquiera tiene un membrete, tu receta, no tenía nada’. Era un papel en blanco. A mí me entró mucho la duda y el miedo. Le dije que no, que lo pensaría. Desde ahí tuve otros pensamientos como el retirarme. O
me metía ahí, a ese nivel, o me retiraba del ciclismo. Si me sentía en desventaja, la cabeza me comía, el cerebro me llevaba más allá de lo que podía. No regresé con él. Le marqué y le dije que me retiraba .

Lance dijo abiertamente que no hay posibilidad humana de ganar siete Tours sin haberse dopado.

Sí hay posibilidades de ganar sin doparse. Así se ganaron los Tours de los años 40, de los 50, de los 60. Tal vez con otra sustancia. No era EPO. No era eso lo que hacía la diferencia de muchos ciclistas. El Tour de Francia son 21 días. En esos 21 días siempre había una jornada mala, cuando te sentías de lo peor, por ahí del 15 o 16. Ahí perdías la opción de ganar el Tour. Ahí ya no puedes, pero pedaleas con fuerza. Creo que en los últimos 18 años ya no había ese día. Yo veía en ciertos
corredores, no en todos, en el top, que no sucedía eso con ellos.

Nunca te dopaste, estás limpio. ¿Qué sensación queda tras escuchar las declaraciones de Lance de que el mundo del ciclismo está sucio?

Me siento muy satisfecho, contento con mi carrera. Creo que lo que logré estoy muy tranquilo, muy seguro. Lo que hice, lo conseguí con mi físico. No necesité ningún estimulante para hacerlo. Creo
que hay gente buena, responsable, que piensa que el doping es malo. Hay ciclistas que son honestos y van en contra de esto, no todos son malos.

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Marisa Iglesias