Sebastian Vettel, con los pies en la tierra

Después de tres campeonatos, el alemán mantiene la humildad. Ann Bradshaw, una persona que trabajó con él en su etapa de BMW, explicó a La Afición por qué no ha perdido la cabeza a pesar del éxito obtenido

CIUDAD DE MÉXICO (Martes 27 de noviembre).- El nombre de Sebastian Vettel ya quedó inscrito en la historia. Sus tres campeonatos de la Fórmula Uno lo colocaron como el segundo piloto alemán más exitoso en la historia de la máxima categoría, apenas por detrás del siete veces monarca Michael Schumacher, y ya hay quienes lo ven con la posibilidad de romper la marca del Kaiser, en especial, su circulo cercano.

“Claro que él puede hacerlo. Él puede conseguirlo porque tiene la fortaleza mental y el manejo para ser un gran piloto. Yo no tengo duda de eso”, fueron las palabras de Ann Bradshaw, una reconocida publirrelacionista en el Gran Circo en entrevista.

De cabello cano, con más de 60 años de edad, Bradshaw es una institución en el paddock. Diversos equipos de Fórmula Uno o compañías solicitan su asesoramiento en el área de comunicación y es que sus credenciales la respaldan. En su carrera trabajó con el tres veces campeón Ayrton Senna, asimismo fue la responsable en el área de BMW Motorsports y el equipo de Fórmula Uno. Fue justo en ese tiempo cuando hizo amistad con el ahora tricampeón más joven de la historia. Es por eso que tal vez mejor que ella para hablar de Vettel, de quien admite, desde sus primeros contactos, supo triunfaría.

“Sí, sabría que tendría este éxito. Desde que lo vi en la Fórmula BMW hasta la World Series, siempre vi una cualidad muy importante. Es un piloto muy inteligente, es analítico, es como una mezcla entre las personalidades de un alemán y un inglés, porque su madre es de Inglaterra”, expresó Bradshaw durante el Gran Premio de Estados Unidos, donde ella fungió como la responsable del centro de medios.

De hecho, ella admira que el denominado Joven Maravilla no ha perdido la humildad a pesar del éxito. Mientras algunos personajes comienzan a apartar a la gente que los vio crecer, el competidor de Red Bull, de 25 años, hace lo contrario. El mundo de glamour y dinero de la máxima categoría no lo emborrachan. “Es un chico muy especial, es en particular agradable, no solo con los medios, sino con todo su equipo. ¿Por qué no ha perdido él piso? no lo sé con exactitud, pero creo que es porque no tiene managers o consejeros. En realidad él tiene amigos. Sus padres, su gente de relaciones públicas, a todos los que tienen a su alrededor son algo muy interno. No sé trata de porcentajes de ganancia, sino de gente que cree en él”.

En cada campeonato, Vettel siempre ha mostrado agradecimiento por su equipo, y es que sabe, sin la colaboración de ellos, sería complicado lograr el éxito. Desde el director de Red Bull Racing, Christian Horner, pasando por el diseñador de sus tres vehículos, el inglés Adrian Newey, hasta su cuerpo de mecánicos e ingenieros, e incluso el personal con el que labora en la fábrica de Milton Keynes. Para él, cada uno de ellos es una pieza importante. Ann Bradshaw ve una diferencia significativa respecto a otros grandes pilotos, en especial con Ayrton Senna, con quien convivió en Williams. “Ayrton era una persona más espiritual; Vettel es más analítico, no digo que no sea espiritual, pero su enfoque es diferente”.

Para ella, el cariño que ella tiene por Sebastian es mayor en comparación con otros pilotos con los cuales ha trabajado.

“Le tengo mucho afecto. Recuerdo el día que dejó BMW para irse a Toro Rosso, solo pude decir ‘oh mi bebé se marcha’ pero estoy feliz por él. Nos mandamos mensajes, por ejemplo en navidad nos enviamos tarjetas. Es más curioso aún porque ambos tenemos la misma fecha de cumpleaños (3 de Julio) y nos felicitamos mutuamente”.

LA PRIMERA CARRERA

En la memoria de Ann se encuentran grabados muchos momentos especiales de la Fórmula Uno, pero respecto a Sebastian Vettel ella tiene presente como una película el día de su debut en la máxima categoría, el 13 de junio del 2007 durante el Gran Premio de Estados Unidos. “Estábamos días antes en Montreal y Robert Kubica sufrió un gran accidente. Tuvimos un gran drama por eso. Nuestra principal preocupación era porque en el pasado Ralf Schumacher había tenido un fuerte impacto en Indianápolis. Ese antecedente no era bueno, teníamos miedo de algo más grave. Cuando se decidió subir a Vettel en lugar de Kubica no me sorprendió, porque si Robert volvía a chocar podía ser peor”, expresó.

Después de ese instante, Mario Theissen, ex director deportivo de BMW Fórmula Uno, le comentó a Sebastian que su tiempo había llegado. Los días fueron pesados para un novato que en su primera carrera consiguió un punto al cruzar la meta en octavo.

“Sebastian estaba en el coche, esperando y después comenzó a preparar todo. La decisión fue muy pensaba. La presión de los medios era grande y por eso Theissen no quería que él hablara con la prensa, llegó y me dijo ‘Mario me ha dicho que no hable con los medios’, yo entendía la decisión del jefe, pero teníamos que cruzar frente a ellos. Él supo manejarlo todo muy bien”.

De esa primera competencia, Vettel fue llamado a Toro Rosso donde comenzó su desarrolló intenso para en 2008 obtener su primer triunfo en el Gran Premio de Italia, una carrera que marcó su ascenso al equipo mayor de Red Bull, donde ahora es el consentido. Tres campeonatos mundiales lo avalan.

Luis Ramírez