Heptacampeón en puerta
Roger Federer ya logró lo más difícil: una vez arrasado Novak Djokovic, la leyenda lo aguarda tras la raqueta impávida de un escocés igual de hambriento que él
LONDRES, Inglaterra (Sábado 07 de julio).- Están ya por cumplirse los 30 meses desde la última vez que Roger Federer se hizo con un trofeo de los grandes. Desde entonces, se han jugado ya nueve torneos mayores, en cinco de los cuales Federer ha alcanzado las semifinales, todas contra Novak Djokovic, y ha pedido cuatro. Pero ésta es especial. No sólo porque el suizo está a un par de partidos de alcanzar a Pete Sampras con sus siete Wimbledons, sino porque lo tiene todo a su favor. Sin Nadal en el draw y disfrutando del techo cerrado (llueve desde temprano en el All England, no habrá viento que imponga variables peligrosas) el hasta hoy más grande tenista de la Historia tiene ante sí la enorme oportunidad —la más clara después de Australia 2010— de dar un paso más en esa senda.
Si el Expreso consigue llevarse la edición 126 de Wimbledon, regresará a la cia del ranking mundial e inexorablemente hará trizas la marca de Sampras (286 semanas, sólo una más que él). Pero antes de eso debe atropellar a Nole durante una semifinal —la décimaquinta que se disputan— que tiene todo el aire de partido final. Y allá va su servicio rasurando el pasto, muy difícil para otros aunque quizá no tanto para el campeón defensor, que ya lo espera al fondo con la devolución más temida del orbe.
Una pelea de perros de esta naturaleza no supone el dominio de ninguno, y como suele ser habrá de resolverse en unos cuantos puntos candentes. Como los cuatro al hilo que se le van a Djokovic en su servicio, luego de un 30-0 en el sexto game. Un par de parpadeos son bastantes para que el suizo trepe a 4-2 y vaya hacia adelante montado en un primer servicio intransigente que lo lleva al final del primer set sin mayor sobresalto, para un 6-3 que toma 24 minutos.
Lejos de amilanarse, Nole no espera más para trepar a las barbas del suizo, que lo ve entrar en el segundo set con un tenis de pronto sediento y agresivo al cual se tarda un poco en contener, pues su momentum se ha ido y ya se mira 0-40 en el segundo juego, y al cabo 0-3 sin reaccionar del todo. Una vez más, es tarde para poner remedio, pues el serbio se afirma servicio tras servicio sin abrir más ventanas que aquella que conduce a igualar los cartones. Roger ha recobrado la fuerza del servicio, pero al de Novak ni cosquillas le hace.
Arranca aquí la batalla mayor. El servicio del suizo luce fuerte y el del serbio amenaza con hacer agua. Llegado el tercer juego, Nole cede un puntito para quiebre y a Roger se le va la bola al callejón. Primer aviso. Recobrada la calma, ya sobre el sexto juego, el servicio balcánico se tambalea de nuevo, tras una doble falta que lo pone en un 30-40 de nuevo revertido. Sigue el ataque helvético, rally tras rally, pasando por un nuevo punto de quiebre otra vez repelido por la defensa serbia. Segundo aviso. Por lo pronto, asistimos al tenis que se esperaba de tamaña justa: no habrá un set más peleado e inspirado que éste.
En el noveno juego Nole ve venir la suya... y así la deja ir. Con el de Basilea en 30-40, devuelve la pelota más allá de la línea de fondo. Y el suizo, que muy poco necesita, amarra su servicio, lo salva y le salta de golpe a la yugular. En 4-5 y 0-30, Djokovic recupera un punto y acto seguido equivoca un smash, otra vez por el fondo. Tercer aviso. Con un punto de quiebre desperdiciado, a lo largo de un rally abracadabrante, Roger descuelga un globo irregular del serbio y remata para llevarse la manga.
Arranca el cuarto set. Algo se ha roto dentro del campeón defensor y Roger se abalanza a capitalizar cada uno de sus yerros. Es todavía el segundo juego del cuarto set y Djokovic está en 0-40, un callejón del que pronto saldrá con el servicio roto. A partir de este punto, el avance del suizo será a todo vapor. Ya en el sexto juego, Novak conseguirá regresar vivo de otro 0-40, pero de ahí a poner en peligro el servicio de Roger habrá tanta distancia como seguridad le sobra al de Basilea. Puede ver ya la meta, y tras ella un peldaño hacia la Historia. Sabe que está frente a la que podría ser su última oportunidad de quedarse con el séptimo Wimbledon, no va a tomar un solo prisionero. Por más que Novak defienda sus servicios cual gato bocarriba, el Federer Express insiste en demostrarse inalcanzable. En 5-3 y 30-30, el séxtuple campeón dispara dos servicios que no admiten respuesta y califica para su octava final: otra marca nunca antes conseguida.
Entre Roger y el séptimo Wimbledon no se interponen ya sino Andy Murray y la gran mayoría del público de Wimbledon. Tras haber dado cuenta de un Jo-Wilfried Tsonga que no logró descifrar su servicio ni frenar sus embates devastadores, el escocés asiste a su primera final de Wimbledon, quinta ya de Grand Slam, resuelto a poner fin al maleficio bajo la conducción de un hombre que jamás consiguió ganar aquí. ¿Logrará finalmente Iván Lendl arruinar el festejo del más grande entre los grandes? ¿Habrá al fin un campeón británico en Wimbledon, tras tres cuartos de siglo de sequía? ¿Está la mesa puesta para otro heptacampeón? Por lo pronto, tras nueve torneos mayores repartidos entre Nadal y Djokovic, es seguro que algún hechizo va a tener que romperse.

RECUERDA QUE LOS MEJORES VIDEOS DEL DEPORTE LOS ENCUENTRAS EN EL CANAL DE La afición: http://bit.ly/ajSEyy

