Alegrías y lágrimas por el título

Abrazos, gritos, llanto, desmayos, de todo hubo en la tribuna al desfogar toda esa presión que se acumuló en el cierre del encuentro, sobre todo tras el gol de Denigris.

TORREÓN, Coahuila (21 de mayo).- Tan pronto silbó Roberto García el final del partido, la pasión se desbordó en el TSM, que lució magnífico, como en ninguna de las otras dos Finales que ha albergado en su corta vida.

Abrazos, gritos, llanto, desmayos, de todo hubo en la tribuna al desfogar toda esa presión que se acumuló en el cierre del encuentro, sobre todo tras el gol de Denigris.

Los jugadores de Santos se desplomaron en la grama, alzaron los brazos en señal de victoria, mientras los de Monterrey colgaron la mirada y aceptaron la derrota; Suazo fue a buscar a Oribe y lo felicitó, los extranjeros regalaron sus playeras y se envolvieron en las banderas de sus países al tiempo que sus hijos y esposas ingresaban para fundirse en un abrazo. Marc Crosas se cubrió con la bandera de Cataluña.

Entonces vino la fiesta, se instaló rápido la tarima y uno a uno pasaron los jugadores de Monterrey a recibir sus medallas y el trofeo de subcampeón.

Cuando bajaron, tocó el turno de los monarcas, y en un gran gesto, los jugadores de Rayados hicieron en pasillo y aplaudieron a cada uno de los integrantes del conjunto albiverde al subir por su recompensa. Decio de María, secretario general de la Federación, fue el encargado de entregar el trofeo al capitán Oswaldo

Sánchez, quien de inmediato lo elevó al cielo con lágrimas en los ojos, feliz de conquistar su tercer título como jugador, dos de los cuales son como albiverde. La pirotecnia estalló detrás de la cabecera sur, una noche redonda, inolvidable.

Cerca de las 23:30, el campeón subió a una zona especial del estadio para la cena de celebración. En las calles, la Comarca se vistió de campeón.

Carlos Hernández Castrejón