Soy Paola Espinosa y hago lo que quiero
La de Paola Espinosa, quien para ganarse un buen cheque de su marca patrocinadora, se despojó del uniforme oficial que porta toda la Delegación Mexicana en Juegos Panamericanos, en su prueba individual de clavados en la que ganó el oro. Paola decidió cambiar el respeto y la indispensable responsabilidad deportiva que se requiere para trabajar en equipo y para sentirse parte de una delegación deportiva nacional en competencia oficial… por un jugoso cheque.
Y lo peor es que para justificar su rebeldía, mintió al decir que el cambio lo había decidido porque quería estar cómoda, o sea, no sólo le faltó el respeto a todos sus compañeros de delegación, sino que además dejó entrever que con el traje de baño oficial no estaba cómoda. Vaya forma de lesionar al fabricante de los uniformes oficiales.
¿Se imagina usted el panorama que veríamos si cada atleta de la Delegación Mexicana hubiese dicho y hecho lo mismo, y con el mismo pretexto, y hubiera salido a competir con el uniforme que más les acomodara? Vaya desmadrito que veríamos con uniformes de dulce, chile y manteca.
Lo que hizo Paola Espinosa fue una grave falta de respeto a sus colegas deportivos, a las autoridades que decidieron y trabajaron para que nuestras selecciones fueran uniformadas y, desde luego, a la marca deportiva que ganó el contrato para uniformar a nuestra delegación.
Y conste que este comentario nada tiene que ver con la calidad y la extraordinaria actuación de Paola Espinosa hasta hoy, es cuestión de respeto al pensamiento y filosofía del deporte de equipo y, sobre todo, al concepto de selección nacional.
Al grito de “yo soy Paola Espinosa y hago lo que quiero”, esta deportista nos enseñó su falta de solidaridad y mentalidad de grupo faltándose el respeto a ella misma que se mostró como una deportista mezquina y desapegada al resto… lástima de actitud tan comercialoide.
PD. Bien dicen que con dinero baila el perro.
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