Hasta siempre Rubens
El automovilismo puede ser tal vez uno de los deportes más injustos del mundo. Uno puede ser uno de los mejores pilotos, demostrar en cada carrera tener el potencial para estar en la elite, sin embargo, el deporte motor es un negocio donde lo importante es continuar generando dinero.
Así, un piloto como el brasileño Rubens Barrichello, el competidor con más arranques dentro de la Fórmula Uno con más de 300 salidas en un gran premio; el segundo en la historia en terminar el mayor número de carreras dentro de los puntos, apenas por detrás de Michael Schumacher, hoy se encuentra sin un asiento dentro de la máxima categoría. Todo indica no lo conseguirá y será el fin a 18 años de historia.
Quien se atreva a decir que Barrichello no debe estar en la Fórmula Uno por estar cerca de cumplir 40 años despreciaría el talento y conocimiento de este sudamericano, quien considero, algún día pudo haber sido campeón del mundo.
Pero como decía al inicio de este texto, el mundo del automovilismo no es de justicia, es de dinero. En su momento tuvo que hacer el trabajo sucio para Michael Schumacher y Jenson Button. Para ambos, realizó el trabajo de escudero con maestría, era el compañero perfecto. Difícil de pasar, dispuesto a sacrificar lo necesario para ayudar al equipo.
Rubinho, como también era conocido, tuvo un camino difícil en la Fórmula Uno. Es uno de los sobrevivientes de aquel fin de semana negro en San Marino 1994. Un fuerte accidente en los entrenamientos del viernes fue el primer aviso del fin de semana donde el tricampeón mundial Ayrton Senna falleció. Después soportó la frustración de ser “el segundo”.
Al final, con Williams, fue cambiado por el dinero de los patrocinadores. La escuadra de Grove le pedía apoyo económico para continuar, pero alguien como Barrichello ya no debía pagar por estar en la Fórmula Uno. Su talento y capacidad ya estaban demostrados.
Barrichello se encuentra ahora en Sebring, Florida, probando un IndyCar del equipo KV. De momento, no se confirma su participación en la campaña 2012 de la serie estadounidense.
Recuerdo ahora el domingo del Gran Premio de Brasil del 2011. La pregunta obligada de los reporteros que nos dimos cita en el hospitality de Williams era saber si continuaría en la Fórmula Uno. Con una sonrisa desdobló una hoja y dijo: “mi hija me diseñó el casco que quiere que use el próximo año”, era la respuesta de un Barrichello que deseaba continuar en la máxima categoría, pero que todo indica, no volverá a verla; al menos no como uno de los 24 pilotos en la parrilla de salida.

