América abarata su gafete

Ricardo Magallán
20 Dic, 2011 14:15:28

El vagabundeo que ha tenido el gafete de capitán en el América en el último año es tan sólo un síntoma más de la falta de identidad que éste equipo ha sufrido desde sus adentros y que encuentran su clímax en la crisis de la que nadie lo ha podido sacar para andar de vergüenza en vergüenza.

Si la decisión de Carlos Reinoso de nombrar a Vicente Sánchez como capitán la temporada pasada generó, más que polémica, molestia entre los americanistas, la que ha tomado ahora Miguel Herrera de darle el gafete a Daniel Montenegro no es asunto menor.

La temporada pasada, el tiempo puso a cada quien en su lugar y el flamante capitán de las Águilas terminó calentando el banquillo y hoy ni siquiera tiene un futuro certero en el nido de Coapa. Mientras que el infame que se atrevió a colocarlo ahí, está en casa, sin equipo, manteniéndose activo sólo por el Twitter.

Las burlas al americanismo se pagan. Y muy caro. Y ojala y que Miguel Herrera, por su bien y el de la institución, no se arrepienta pronto de haberle dado la responsabilidad de ser capitán a Montenegro, un hombre con un potencial extraordinario cuando se lo propone, pero que, en México, se ha distinguido más por su gusto a tirarse a la hamaca.

El Rolfi es capaz de correr la milla, de todavía echarse a un equipo de la jerarquía del América a hombros y, por supuesto, es líder, de esos que con tan sólo pegar un grito cierra filas entre sus compañeros. Lo ha llegado a hacer por lapsos en su estadía en México, pero, lastimosamente, a Montenegro se le ubica más por su indolencia, por la güeva que lo invade dentro del campo y su falta de compromiso, todo ganado a pulso en mil y un ocasiones.

Más allá de eso, la pregunta es ¿qué principios del americanismo representa Montenegro para tener el honor de portar el gafete de capitán? En los años que ha estado vistiendo la casaca amarilla, Daniel no ha podido asentarse como un ídolo de la afición, mucho menos ha aportado algo para sacar al equipo del hoyo y jamás ha dado muestras de tener respeto a la institución. Y si no, ahí está su reciente viaje a Argentina para ofrecer sus servicios al mejor postor ante su negativa de continuar en las Águilas.

Pues éste que hace unas semanas veía como un torturo la posibilidad de seguir en el nido de Coapa, es hoy el capitán del equipo. Pobre América.

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