El desdén chilango por la final

Ricardo Magallán
6 Dic, 2011 18:23:44

Mientras que en el norte del país andan vueltos locos con su final, en la capital el clima futbolero se ha reducido a grados bajo cero con la atención vertida en las contrataciones invernales de los llamados cuatro grandes del futbol mexicano y tan sólo sazonada por pizcas del partido que, de la manera más justa, protagonizarán Santos y Tigres.

¿Por qué en el Distrito Federal la final del Apertura 2011 no pinta? Es la pregunta que muchos se hacen y que nadie ha podido responder con argumentos serios. En el norte argumentan muchos que es por la ardidez chilanga de quedarse sin representante en la final, pero la verdad es que en los aires futboleros de la capital del país no se respira ese rencor del aficionado, pero si un desinterés en la guerra que disputarán laguneros y universitarios por el título.

Claro que se habla de la final en el DF, es charla del café, en la cantina, entre botana y botana, pero como también lo son los desafortunados yerros literarios de Enrique Peña Nieto y Ernesto Cordero, la llegada del aguinaldo o las apuestas por ver quién será el más briago en la fiesta de fin año de la empresa. No hay una exaltación, ni siquiera una leve emoción por lo que pueda suceder jueves y domingo en las canchas del TSM y del Universitario.

En restaurantes y bares son pocos los valientes que se han atrevido a invitar a sus comensales a ver el partido en sus instalaciones, mientras que el partido más molero de la selección nacional les llena el lugar sin necesidad de lonas o anuncios.

¿Este desinterés chilango por la final es justo? No lo creo, y con toda razón en el norte del país lo ven como un insulto, como uno más de los respingos de los que, por tradición, se le acusa al habitante de la capital del país, calificado como soberbio, mamón, tocado por Dios, fuera de su territorio.

Y es que eso de que en el Distrito Federal interese más el chisme de si Christian Benítez está mintiendo o no en lo de la supuesta acusación que hay en su contra por secuestro, o que a Cuauhtémoc Blanco lo quiere contratar una página para citas hot como su imagen que la final de nuestra liga, si es un insulto a la razón.

Los llamados cuatro grandes, los que venden periódicos a toneladas y ocupan minutos y minutos de los medios electrónicos, están muertos, no existen. Y así llevan ya sus añitos, con la buena excepción de los Pumas. Eso de grandes, me parece, se debe confirmar y reconfirmar con los logros en la cancha. Y por eso en el norte deben sentirse orgullosos, se han ganado a pulso su lugar y no viven del lugar común, del desgastado discurso comercial de que sólo lo que vende a madres es lo que interesa.
¡Chilangos, despertemos, y disfrutemos de esta gran final!

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