Para nadie debió ser una sorpresa que Mark McGwire anunciara que utilizó esteroides durante su carrera de Grandes Ligas. Las imágenes no mienten. Era un jugador que con el simple hecho de verlo físicamente en el inicio de su carrera y cuando en 1998 peleó con Sammy Sosa por el título de jonrones había un crecimiento desmedido, exagerado en el desarrollo de su cuello, sus brazos, antebrazos, el tronco.
Era evidente que ese poder supremo que mostró era más que sólo resultado de su capacidad para jugar beisbol y su trabajo desde niño en el deporte y en el gimnasio... Era evidente que algo había hecho... qué curioso que desde que dejó los diamantes en 2001 prácticamente no se supo nada de él (como no se sabe ahora de Barry Bonds o Roger Clemens) mientras en otros deportes en cuanto se retiran permanecen en escena ya sea trabajando con los equipos o incluso como analistas de televisión... qué curioso que semanas después de haber sido noticia de nuevo, al anunciarse que iba a ser coach de bateo de los Cardenales de San Luis hiciera este anuncio...
Pero más allá de esto mi pregunta no va tanto en juzgar o no a McGwire (que para nada apoyo que haya usado esteroides ya que engaño a todos los que amamos este deporte, se burló de nosotros) sino en saber ¿es él y el resto de los jugadores que han salido o saldrán a confirmar el uso de sustancias prohibidas los únicos y verdaderos culpables?
Por supuesto que no. El sistema, la oficina de Grandes Ligas, los dueños de los equipos e incluso el gobierno de EU también formaron parte de esto... El uso de sustencias no estaba prohibido, entonces, los jugadores podían utilizarlas sin problemas... las usaron, resultando en grandes héroes, mejores espectáculos en el diamante y muchos jonrones, que es lo que el aficionado busca, lo que vende, el show...
Después de la huelga del 2004 el beisbol de MLB cayó profundamente en una crisis... los fanáticos se habían alejado, la pelota había perdido interés y arraigo y de continuar eso llegaría una de las peores crisis en la historia... obviamente, los dueños y MLB perdían mucho dinero...
Entonces se creó una competencia que con apoyo de la televisión (y de los esteroides) volvió a la vida a la pelota caliente: la guerra de home runs entre McGwire y Sammy Sosa en 1998... muchos aficionados checábamos diario esta carrera...
El interés volvió, el dinero también y de terapia intensiva el beisbol fue llevado a su cuarto y después dado de alta... Ya pasando ese tremendo susto, cinco años después, el tema de los esteroides se volvió la base de las preocupaciones, salieron reportajes, libros y una lista de culpables... entonces llegaron confesiones, lágrimas, disculpas...
¿y los otros culpables? ¿No me digan que los dueños no sabían lo que pasaba con sus jugadores? ¿no sabían que usaban sustancias para mejorar evidentemente su desempeño? ¿no veían venir que después se daría una cacería y que la imagen del beisbol es la que sería afectada? Creo que no, creo que el tener dinero a costa de lo que fuera era la preocupación...
Como dice José Canseco en su libro Juiced, ¿a poco George Bush, cuando era dueño de los Rangers de Texas, no supo lo que hacían sus jugadores y fue hasta que era presidente de EU cuando se enteró y condenó eso? Antes no dijo nada porque el $ llegaba, pero después mágicamente lo condenó...
¿Cuál es el castigo para ellos? ¿admitirán su culpa o lanzarán la piedra y ocultarán la mano? Creo que la respuesta es lógica...
Sin justificar a McGwire, me pongo en su lugar y pienso: en un deporte donde los esteroides ya eran parte fundamental el panorama de los jugadores era juegas limpio frente a peloteros que usan sustancias y explotan las bondades que dan los esteorides con clara desventaja y con el riesgo de perder su lugar y más grave, perder el trabajo (y más si se lesionaban) o mejor entras en su juego... los dueños y MLB no daban garantías por supuesto y ellos sólo seguirían con la administración del negocio...
McGwire y compañía son culpables pero no son los únicos, porque tan culpable es el que mata a la vaca como el que le agarra la pata...