Queridos Reyes Magos...
Que este Nuevo Año nos traiga a todos salud, mucho trabajo, paz, felicidad, alegrías multiplicadas a la "n" potencia y futbol, mucho futbol de calidad
Empezamos un nuevo año. Se renuevan las ilusiones, las esperanzas y también los compromisos. Sin embargo, este no es un año como todos los anteriores que nos ha tocado vivir, no al menos para mí.
Se los digo por varias razones, mayormente personales. Pero esa no es la materia que nos ocupa, como sí lo deportivo, tema al que me he dedicado casi toda mi vida y ya en el periodismo desde el año 2000, cuando por primera vez tomé una pluma para redactar el borrador de mi primera nota, y el teclado de una computadora para ser publicada en un diario. Entonces inició todo; y aquí estoy.
Se nos vino de golpe el decrépito Torneo Interliga, con su poca calidad en futbol, con su grandes expectativas y casi siempre sus infaltables decepciones. Y sin embargo, ver la pelota rodar devuelve el alma al cuerpo, pues quienes vivimos para y del futbol sabemos lo que esa bola provoca en nuestros corazones con cada pase errado o acertado, con cada remate con el pie o la cabeza, con cada gol, cada falta y cada buena o mala decisión de un silbante –cuyos yerros siempre serán menos que el de los 22 futbolistas en la cancha-.
Sólo le pido a los Reyes Magos, a los que nunca les he pedido nada, que esta vez sí nos traigan más satisfacciones nuestros 18 clubes profesionales, y de la selección nacional de futbol ya ni les digo: sólo que trabaje bien, que dé buenas cuentas en su fase de preparación rumbo a Sudáfrica 2010 y que ya en la Copa del Mundo la rompan sus jugadores, que tengan una actuación memorable, equiparable apenas con un "excelente", y que al final de cada partido nos den motivos para festejar en el Ángel de la Independencia y en cada rincón del México empeñado económicamente y secuestrado por la criminalidad que a todos nos ha dañado, a unos más, a otros menos, pero a todos. No hace falta esconderse cuando al vecino lo dejan sin nada los amantes de lo ajeno, mejor mira a la tuya y dar ayuda al que la necesite, aunque no te la pida, pues no sabes cuándo te hará a ti falta.
Feliz comienzo de año. Nos vemos pronto y perdonen el retraso en mis entregas, que no volverá a suceder. Y gracias a sus mails, a todos daré pronta respuesta.

