El “equipo del régimen” contra el eterno “rebelde”
El clásico Real Madrid vs. Barcelona no es comparable a ningún partido. Se trata del enfrentamiento entre el que alguna vez fuera el “equipo del régimen” (franquista) contra el rebelde, el independentista, el que reniega de ser español. “Cataluña es una nación”, dicen los de aquella tierra.
El Madrid tiene en Raúl al auténtico “gato”, así se les llama a los madrileños de cepa, mientras que en el Barcelona hay unos cuantos catalanes como Xavi, Puyol, Valdés y por supuesto Guardiola.
Este partido saca a la luz hasta las estadísticas más frívolas, por ejemplo, cuántas veces escupe Iker Casillas bajo la presión de un clásico. Además de escuchar los mismos lugares comunes en voces de merengues y blaugranas.
El clásico se puede vivir de diferentes maneras y cuando no se puede acudir al estadio la mejor es meterse al bar favorito para mirarlo por televisión acompañado de unas cervezas y unas tapas.
Ver el Madrid vs. Barcelona en un bar, si bien no es más excitante que presenciarlo en las tribunas del Santiago Bernabéu o el Camp Nou, es infinitamente más divertido.
En un bar se tiene por costumbre llegar un par de horas antes (al estadio quince minutos), beberse unas cañas (cervezas de grifo) y hablar de todo lo relacionado al juego. Conforme transcurre el tiempo el local en cuestión se va llegando de todo tipo de gente que va desde parejas jóvenes, pandillas de éstos, solitarios y hasta de abueletes a quienes les basta una Coca Cola, una ración de aceitunas y una caja de cigarrillos para aislarse del jaleo.
Ya en pleno partido, en medio del humo intenso, de los gritos y eructos de la afición el gran constante es el nerviosismo. Dedos carcomidos por falta de uñas, cabelleras desmelenadas de tanto jaloneo, colillas de cigarrillos, puros, y un sinfín de vasos vacíos son testigos de estos emocionantes partidos.
En el encuentro de este domingo el lógico favorito es el Barcelona, está arriba en todas las casas de apuestas. El morbo es ver a Cristiano Ronaldo en el campo del Barcelona, un chico engreído que va de sobrado dentro del campo y que encabrona a cualquier rival con sus constantes y acrobáticos regates y pases de espuela, doblemente humillante si va acompañado de un caño.
Pero pase lo que pase en el Camp Nou habrá Liga, el partido no afectará en nada que no sea el orgullo herido del perdedor. El aficionado apenas salga del estadio o bar, más que la ilusión o desilusión del resultado lo primero que muy posiblemente le vendrá a la mente es la crisis que tiene a España en la cola de la Unión Europea y como hacía muchos años no fastidiaba tanto a los bolsillos de los españoles (incluidos los catalanes).

