El futuro del WRC en entredicho
Un nuevo año para el World Rally Championship, una nueva oportunidad para revivir la serie, que en años de David Richards llegó a convertirse en una de las joyas de la corona de la Federación Internacional de Automovilismo. Hace unas semanas tuve la oportunidad de hablar con diversos jefes de equipo de la categoría para entrevistas previas al inicio de temporada que se realiza en Montecarlo. Todos coincidían en que la serie “no estaba en crisis”, o “en un bache”.
¿Cómo se le puede llamar a una categoría que en 2012 no tuvo un promotor? ¿Qué durante casi un año vivió sin una productora de televisión? ¿Qué durante las negociaciones con los promotores de cada fecha del calendario, la mayoría decidió no firmar el primer acuerdo por no considerarlo económicamente viable? ¿Cómo se le dice cuando en un lapso de cinco años se han perdido al menos cuatro marcas (Subaru, Suzuki, Ford y Mini)? A eso se le llama una crisis.
En Fórmula Uno los organizadores de cada carrera no imponen sus condiciones, esas las dicta Bernie Ecclestone al saber que cuenta con un producto altamente valorado, algo que por ahora no es el WRC. La FIA con Jean Todt no ayudó mucho. Contrario a lo que se esperaba, el pequeño Napoléon, egresado de los rallies, no ha cambiado la situación de la serie donde comenzó a tomar fama. El organismo rector del automovilismo mundial tardó casi un año en elegir un nuevo promotor: Red Bull Media House y Sportsman Media Group.
En estas dos compañías recaerá el peso de renacer la serie. Algo en lo que concuerdan todos los directos es que Red Bull Media House es la selección adecuada para obtener el primer objetivo: regresar el WRC a los medios de comunicación y conjuntarlos con las nuevas tecnologías.
Hace mucho tiempo que Red Bull dejó de ser una bebida energética. Sus esfuerzos parecen dirigidos ahora a la creación y promoción de series mundiales como X-Fighters, Crashed Ice o Cliff Diving. En ellas han cambiado la forma tradicional de transmitir un evento. La televisión sigue siendo parte, pero ellos se han enfocado en el internet, en llevar cada evento en vivo a través de la red y no solo frente a una computadora, sino también a los diferentes dispositivos móviles. Es ese punto el que los involucrados en el WRC esperan la compañía austriaca ataque y pueda repetir su éxito para revivir la serie.
Junto a ello, todos desean lo que tanto se ha esperado por años: transmisión en vivo de las etapas cronometradas. Mientras el WRC se ha quedado con resúmenes diarios con sus filiales de televisión; el viejo IRC y ahora conocido como Campeonato Europeo de Rallies le saca una gran ventaja al ya contar con la transmisión en vivo.
Si bien es cierto que la situación económica mundial obligó a la salida de casi todas las compañías armadoras antes mencionadas, la realidad es que algunas como Mini decidieron no continuar con el proyecto y enfocarse en algo más viable; el DTM. Ford ya había puesto en entredicho su continuidad por la crisis financiera, pero también cansada de ver como en los últimos nueve años únicamente Sebastien Loeb y Citroën acaparaban los reflectores.
Sin embargo no todo son malas noticias. Dentro de la turbulencia de salida de compañías también existe una luz, y esa es la llegada de Volkswagen. El equipo alemán arriba con un presupuesto capaz de hacerle frente a Citroën, pero sobre todo, motivando a otras marcas para su entrada en un futuro cercano: Toyota y Hyundai ya han dado el visto bueno para incorporarse en el 2014, aunque hasta no verlos partir todo puede pasar; así sucedió con el proyecto Mini que no logró competir en una temporada completa como equipo oficial.
El WRC se encuentra ante una llamada de alerta. La Fórmula Uno cada vez gana más fanáticos, el WTCC poco a poco obtiene dominio en el mercado europeo; mientras el Campeonato Mundial de Resistencia, después de un primer año entregó dividendos positivos. Sin Sebastien Loeb, la serie tiene una mayor oportunidad de regresar la espectacularidad dado que existirá la duda de quién será el nuevo monarca.

