Fracaso rayado en la banca
¿Cuántas veces no elogiamos la calidad de plantel en Rayados? Muchas. Y honestamente, ¿en cuántas más dedicamos un tiempo en analizar nuestra teoría infundada?
El fracaso del Monterrey en Cuartos de Final contra Xolos tiene muchas vertientes que van más allá de los 180 minutos que duró esta serie. La más simple tiene que ver con la falta de actitud de los jugadores, la desunión en el plantel o la falta de variantes de Víctor Manuel Vucetich.
Pero todas ellas se originaron a partir de un primer error en el seno rayado: la creencia de tener un plantel súper dotado, tanto o más como aquellos que lograron los campeonatos del 2009 y 2010.
Hoy, se quiere entender que el fracaso inició cuando en el verano pasado la directiva dejó ir a Luis Pérez y no se reforzó con otro contención. Sin embargo, tal aseveración rayaría en lo simplista.
La decepción que completó el Monterrey tuvo un primer capítulo cuando cada uno de los titulares fueron perdiendo competencia real en sus respectivos puestos.
Después del primer título del 2009, el entonces presidente del Monterrey, Jorge Urdiales externó: “Ya entendimos que para mantener a un equipo protagonista necesitamos reforzarlo en cantidad y calidad cada torneo”. No obstante, desde su segundo campeonato de Liga en el 2010, paulatinamente ha ocurrido lo contrario.
En el Apertura 2009, Basanta era mejor central con la presión de Davino, Baloy y Ordaz.
Chema perdió la titularidad y luego la recuperó con una alta exigencia en los entrenamientos. Hoy, no necesita emplearse a fondo para iniciar los partidos teniendo a Miguel Morales y otros juveniles como su única “amenaza”.
En ese mismo torneo para jugar al lado de Suazo, Denigris sudaba el doble con Sergio Santana y un crecido Carreño como su competencia directa.
En el tema de la doble contención, Vucetich gozaba de varias opciones: Galindo, Lucho, Tripa Pérez, Zavala, Morales y hasta Juan Carlos Medina y Diego Martínez. Actualmente, teniendo a Zavala lesionado, ha tenido que improvisar con Ayoví, Cardozo y Meza.
En el 2009, Rayados presumía a cuatro especialistas con diferentes aptitudes para cobrar a balón parado: Lucho, ‘Tripa’ Pérez, ‘El Negro’ Medina y Jesús Arellano con su clásico toque exquisito, mientras que Osvaldito, Ayoví y William Paredes anteponían la potencia en sus ejecuciones. Hoy, Rayados tiene que cederle la responsabilidad a Suazo (cuya virtud es otra) ante la falta de confianza de Walter para ser el cobrador oficial.
En el juego aéreo, el Monterrey podía anotar gracias a sus torres titulares Denigris, Zavala, Basanta, Baloy, Santana y en ocasiones Ordaz. De todos solo quedan los tres primeros. Y ningún reemplazo ha llegado con tales virtudes.
Poco a poco y sin darnos cuenta, Vucetich fue desarmando las fortalezas de su equipo con reemplazos menos completos.
Por ejemplo, Mier es joven y rápido, pero no tiene el colmillo de Davino ni la fortaleza de Baloy. Darvin es aplicado en sector bajo, pero carece del desequilibrio y toque fino de Paredes. Chelito Delgado hace magia cada 30 días, pero aqueja falta de sacrificio y gol que sí aportaba Santana.
En síntesis, antes el Monterrey tenía una banca de jerarquía y respeto. Hoy, tiene a varios aprendices de la cantera descobijados entre 11 “estelares” inconformes, cuyos egos parecen perseguir otros intereses.

