A tres años del adiós de Toño

Jaime Garza
15 Nov, 2012 16:00:32

Hace tres años te despediste sin previo aviso. En un abrir y cerrar de ojos, tú ya estabas en el cielo con tu inseparable escudo del Monterrey.

En la tierra se te conoció como Antonio Denigris y un sinfín de apodos dadas tus condiciones goleadoras. Te convertiste en un orgullo regiomontano que debutó con estrella en el máximo circuito.

Rayados te puso en el aparador y pronto brillaste con un inusual esplendor. Con tu virtud, el gol, te decidiste a acaparar la atención de todo un futbol. Pero todo fue demasiado rápido, tanto que a la vuelta de un año, tu apellido ya era perfectamente ubicado en la obre nacional e internacional.

Te especializaste en el juego aéreo y con el Monterrey recibiste convocatorias a la selección mayor. Deslumbraste con un gol de otro planeta frente a Brasil y tiempo después arrancaste un aventurero peregrinar de país por país.

En el 2003, brincaste de México a España por un sueño. De la mano de tu padre deportivo, Benito Floro, acumulaste elogios en el Villarreal, pero no te alcanzó y tuviste que probar fortuna enla Segunda Divisióncon el Polideportivo Ejido.

Tu espíritu impaciente por un mejor destino te llevó hasta Colombia para calar con el Once Caldas. Y el resultado fue positivo. Jugastela Finaldela Copa Intercontinentaly marcaste desde los once pasos para dejar tu huella inmortal.

En el 2004, regresaste a México y defendiste los escudos de Puebla y Pumas. Tu corazón seguía siendo rayado, pero tú te debías a una profesión.

Dos años después, volviste a sorprender con tu ocurrente idea de jugar en el futbol de China. El desconocido Shandog Luneng te había fichado con las mejores referencias.

Pero la apuesta había resultado tan dura que la suerte te sonrió. El Santos de Brasil, con su interminable leyenda de Pelé, te había rescatado. Pero poca participación tuviste y de nuevo te marchaste.

Si ya habías probado la cultura china, qué más daba experimentar otra costumbre como la turca. Así que emigraste al Gaziantepspor, donde permaneciste por dos temporadas largas. En este club, te asentaste como goleador y hasta convocatoria a selección recibiste. Marcaste 15 anotaciones en 39 juegos.

Después te mudaste al Ankaraspor y enseguida al Ankaragücü de la misma Superliga de Turquía.

En el 2009, decidiste “en griego”. Lo tuyo Toño era escapar de la comodidad, así que junto a tu esposa Sonia y tu hija Miranda, te enrolaste a la “aventura” llamada AE Larisa de Grecia.

Como en todos los equipos que militaste, tu carisma te llevó a ganarte los corazones de tus hinchas. Y paradójicamente, también el de Dios. Por eso, aquel 15 de noviembre del 2009, Él te llevó consigo cuando tu corazón sufrió un ataque fulminante mientras dormías.

Estremeciste al mundo entero con tu repentina despedida. México y Grecia te lloraron y el resto de los países lo lamentaron. El luto se prolongó por varias semanas. En cada estadio de esta tierra, el futbol te rindió un homenaje.

Te fuiste en cuerpo pero no en alma, porque aún tenías una misión qué cumplir en la tierra. Y lo lograste. A tu hermano Aldo lo fortaleciste para alcanzar el sueño de ambos: el campeonato con Rayados.

Aunque hace tres años te despediste, hay lágrimas que no dejan de escurrir.

Hay quienes pensamos que tu imagen goleadora sigue recorriendo cada rincón del Tecnológico, que aún te reflejas en el alma de Aldo y que sigues viviendo en los corazones de tu familia y de tus hinchas