Adiós al ex futbolista y empresario
Eugenio Eloy Almirón Medina, ex jugador de Rayados en los años sesenta y empresario regiomontano, dueño de un restaurante donde se reúnen los futbolistas de Monterrey y de Tigres, falleció ayer
Justo el día que su equipo, el Monterrey, buscaría un nuevo campeonato, Eugenio Eloy Almirón Medina escuchó el silbatazo final de su vida.
El jugador que anotó el tercer gol en la triunfo rayado de 3-0 sobre Orizaba el 20 de marzo de 1960 para que el Monterrey lograra su ascenso definitivo a la Primera División, falleció ayer a la edad de 80 años, justo cuando el equipo albiazul iniciaría la lucha por su quinto campeonato de Liga.
"Vamos a pedirle que si está en el cielo como todos nosotros queremos y pensamos, que pida por su equipo. Que si Dios quiere, pues que gane, si no lo que Dios quiera. Donde él esté (Don Eugenio) va a estar con su equipo, al que tanto quiso y al que perteneció", expresó ayer doña Rosalba de Almirón, la viuda del ex jugador albiazul.
Luego de terminar su carrera como futbolista, Don Eugenio emprendió un negocio que tuvo un gran impacto en la sociedad regiomontana, el Restaurant El Gaucho, uno de los favoritos de los regios por la alta calidad de sus platillos y por su ambiente futbolero.
"El Gaucho es futbolístico, no quiero decir que es más Rayado que Tigre porque se me van a enojar los Tigres. Tenemos esa fortuna que hay ese lazo del restaurant con la afición regiomontana y de haber conocido tanta gente tan bonita gracias a El Gaucho", expresa Carlos, el hijo menor de Don Eugenio.
El 15 de agosto de 1968 el ex jugador del Club Huracán argentino fundó junto con Doña Rosalba El Gaucho, otro de sus legados, además del ascenso de Rayados, para la sociedad regiomontana.
Doña Rosalba además de sus hijos Rosalba, Mirna y Carlos, estuvieron ayer las capillas Benito M. Flores recibiendo las muestras de afecto de sus amistades.
Carlos recordó algunos pasajes de la historia de El Gaucho, siempre ligado al futbol regiomontano.
"Te puedo decir que Germán Ricardo Martellotto cuando llegó del aeropuerto directamente lo llevaron a El Gaucho. Una persona muy especial fue Gerónimo Barbadillo, él le decía tío a mi papá, él (Barbadillo) realmente vivía en el restaurant, era tanta la confianza que tenía que él comía en la cocina del restaurant, ahí en un refrigerador le ponían un mantel y comía o cenaba, ahí veía la tele", agrega Carlos, el menor de los hijos de don Eugenio.
Doña Rosalba habló de lo que significó para ella su esposo, un ícono de la Ciudad de Monterrey en el ámbito deportivo como en el área de negocios.
"Como hombre fue lo máximo, porque vino a trabajar sin cansarse, trabajó mucho, mucho, cuatro décadas, sin tiempo de descanso, logró que lo aceptara Monterrey, la gente de Monterrey que aceptara su negocio que el fundó y que está en pie y al que él le entregó parte de su vida, hasta su salud", manifestó Doña Rosalba
Jorge Urdiales, presidente ejecutivo de Rayados, además del ex directivo Fernando Arredondo, estuvieron junto a familiares y amigos ayer en la capilla acompañando a la familia Almirón Flores.


