Miriam Ocariz
Aún no iniciaba el partido y el marco ya era imponente, ya era digno, ya celebraba al finalista.
Acontecía el último de los 4 clásicos que hemos vivido estas semanas. El de la liga: se empató, el de la Copa del Rey: fue para los de blanco, y los dos de Champions (en el global) dieron como justo vencedor al Barcelona.